El Poder de la Gratitud: Conecta con tu Abundancia

Al despertar cada mañana me doy un tiempo para agradecer todo lo que es parte de mi vida, mi salud, mi hogar, mi esposo, mi familia, amigos, mis sueños, objetivos, mi misión…,tantas cosas. Al hacerlo me siento tan bien, me siento abundante, siento que tengo todo lo que necesito, que no me falta nada para entregarme a vivir el nuevo día. Es verdad este sentimiento de plenitud que se despierta en ti cuando agradeces, te da a entender que no estás sola, que independientemente de las personas que te rodean y acompañan, que forman parte de tu vida día a día, hay algo más, alguien más que se ocupa de ti y quiere apoyarte y proporcionarte lo mejor de la vida, solo que muchas veces no podemos verlo y por lo tanto no estamos dispuestas a aceptarlo.

Siento que hemos sido criadas en una sociedad que ha ido perdiendo poco a poco su capacidad de asombro, la capacidad de maravillarse, contemplar las pequeñas cosas de la vida.  En una sociedad que vive de las apariencias, donde prima el consumismo, que piensa que son las cosas externas las que nos proporcionan la plenitud y felicidad. Esto nos ha llevado a no saber apreciar y agradecer los pequeños detalles. Es como que las personas anduvieran con una venda en sus ojos e hicieran caso omiso a todas las maravillas que nos proporciona la vida cada día. Debido a tanta sobreestimulación y pocos ratos de contemplación y silencio, se nos hace difícil agradecer por ejemplo el simple hecho de despertarse cada mañana, agradecer estos detalles que hacen que la vida sea lo es que es, simple; pues ya pasan desapercibidos ante nuestra mirada que ya ha perdido toda capacidad de asombrarse ante lo bello y simple de nuestra existencia. Fíjense en un niño, los niños se maravillan y disfrutan contemplando la lluvia, una mariposa…, ellos viven en un estado de agradecimiento y abundancia constante. Siéntate un día cualquiera en un parque o una plaza, solo siéntate, observa la naturaleza que te rodea, date la oportunidad de contemplar, de asombrarte ante lo que tienes a tu alrededor,  llegará un momento en que te sientas tan, tan llena, tan en paz, tan satisfecha, eso es la abundancia,  y sin ni siquiera pensarlo saldrá de tus labios un gracias. Este es un ejercicio que me doy el tiempo de hacer en ocasiones, cuando siento que algo no va bien, cuando me estoy fijando más en las carencias que en todo lo bueno que tengo en mi vida, lo hago y siento que vuelvo a conectarme otra vez. A conectarme conmigo, con la magia y la prosperidad de la vida.

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Al agradecer conectas con tu Abundancia que es una con la Abundancia Universal. Al decir Gracias, vibras en sintonías altas, te sientes bien, el Universo te responde de esta forma con más experiencias alineadas con tu bienestar y por las cuales estar agradecida. Un Gracias es volver a la Fuente, la Fuente de Infinita Abundancia de la cual tú formas parte.

Otra alternativa que te propongo para que vivas en un estado de agradecimiento, es que lleves un “Cuaderno de la Gratitud”, en el cual vayas anotando todas las cosas, experiencias por las cuales te sientas agradecida. Y LAS HAY, todas tenemos cosas por las cuales agradecer, solo que tenemos que de una vez sacarnos esa venda de la que hablaba arriba, abrir bien nuestros ojos, abrirlos a la BONDAD de la vida. Verás que mientras vayas anotando y experimentes el sentimiento,  irán apareciendo más cosas por las cuales te sientas agradecida, aumentarán, esa es la abundancia, pues al decir gracias le estás diciendo a la Vida que aprecias todo lo que te da, lo que tienes. Actúas desde tu prosperidad, no desde tus carencias, no desde lo que te falta, y de esta forma la vida te entrega más de lo mismo, más experiencias gratificantes y maravillosas.

Lo que pasa cuando te quejas y no eres agradecida por todo lo que vives, sea lo que estés viviendo, es que estás actuando  desde la escasez, la carencia, te desconectas del foco de tu abundancia, y por lo mismo seguirás recibiendo experiencias alineadas con esa vibración.  Te pondré un ejemplo: Si quieres cambiar de trabajo, pues en el que estás no te sientes cómoda, el que vivas quejándote, manifestando: “Estoy aburrida, ya no aguanto más, hasta cuándo”…, el nuevo trabajo que quieres tardará en llegar a ti, y puede que hasta no llegue, pues la señal que envías al Universo es de queja, carencia, entonces seguirás recibiendo lo mismo de vuelta. En cambio si cambias tu actitud (aunque te cueste, no lo dudo que sí al principio) y dices: “Agradezco este trabajo, pues gracias a el pago mi arriendo, mi casa …, con amor te libero, pues sé que merezco algo mejor”, ves cómo cambiamos las manera de ver la situación, ¿hay alguna queja aquí?, no, de esta forma el trabajo nuevo que tanto deseas no tardará en manifestarse.

“La gratitud produce más cosas por las que estar agradecido; aumenta la abundancia. La falta de gratitud y las quejas producen poco de qué regocijarse. A los quejicas siempre les parece que hay pocas cosas buenas en su vida, y no disfrutan de lo que tienen. El Universo siempre nos da lo que creemos merecer. A muchos nos educaron para fijarnos en lo que no tenemos y sentir solo carencias. Partimos de una creencia en la escasez y luego nos preguntamos por qué está tan vacía nuestra vida. Si pensamos que no tenemos una serie de cosas y que no seremos felices mientras no las tengamos, dejamos en suspenso la vida. Entonces lo que el Universo oye es: “No tengo tal o cual cosa y no soy feliz”, y eso es lo que conseguimos” Louise Hay

El agradecimiento es un arte, un arte que te enseña que hasta los eventos que pueden parecer “malos” o desafortunados tienen algo a lo que dar gracias. Siempre es así, pues el agradecer todo evento de tu vida te hace conectar con la sabiduría que te permite comprender que todo tiene algo que enseñarnos, aportarnos, que nada resta, que todo suma. Que toda circunstancia en ocasiones desagradable, tiene un mensaje que nos ayuda a evolucionar y crecer. Imagínate que desde hoy comenzaras a actuar de esta manera, los cambios maravillosos que podrías experimentar.

Te doy otro consejo, cada mañana al despertar afirma: “VIVO EN UN ESTADO DE AGRADECIMIENTO CONSTANTE. AMO LA VIDA Y LA VIDA ME AMA”.

Aquí te adjunto también el “Tratamiento de Gratitud” de Louise Hay, para que lo digas cada día, verás los cambios maravillosos que experimentarás en tu vida. Y recuerda siempre, tu naturaleza es la Abundancia, solo debes conectar con ella.

Hoy es otro precioso día sobre la Tierra y voy a vivirlo con alegría.
Hoy soy una persona nueva, me relajo y libero mis pensamientos de toda tensión.
Nadie, ningún lugar ni ninguna cosa me puede irritar ni molestar.
Estoy completamente en paz.
Soy una persona libre que vive en un mundo que es reflejo de mi amor y mi comprensión.
Yo no estoy en contra de nada.
Yo estoy a favor de todo lo que mejore la calidad de mi vida.
Yo utilizo mis palabras y mis pensamientos como instrumentos para dar forma a mi futuro.
Yo expreso mi gratitud con frecuencia y busco cosas por las cuales dar las gracias. Mi vida está llena de agradecimiento.
Yo soy uno/a con el Poder que nos ha creado.
Yo estoy seguro/a y a salvo, y todo está bien en mi mundo.
Así es, gracias amado Universo.

Elije pensamientos y creencias positivas

Es indudable que si queremos generar cambios en nuestra vida, hay que cambiar nuestro modo de pensar y hablar, ser conscientes de las creencias limitantes que hasta el día de hoy no nos permiten avanzar y lograr lo que deseamos en la vida. 

Todas podemos acceder a vivir experiencias maravillosas y placenteras, no hay ninguna perona en este mundo que no tenga esta facultad. Lo que diferencia al porcentaje de personas que las vive de las que no, es la actitud que toman ante la vida, es su modo de pensar, de hablar, sus creencias. Si me paso el día teniendo pensamientos negativos sobre los diversos aspectos de mi vida, es imposible que logre crear las experiencias gratificantes que tanto anhelo mientras no cambie mi manera de pensar.

Nos convertimos en lo que pensamos, creamos nuestras experiencias a través de lo que elegimos creer a cada minuto.  Si creo que la Vida es dura y difícil es exactamente esto lo que experimentaré. No hay nada más importante que tomar consciencia sobre esto. Lo que vivimos no es al azar, no es algo que pasa allá y nosotras somos solo espectadoras. Bien plantea Wayne Dyer en “Tus Zonas Mágicas: Cómo usar el Poder Milagroso de la Mente”: “Las circunstancias no hacen a las personas, las definen”, piensa un poco en esta idea…

Tienes la elección ahora mismo de comenzar a ser consciente de tus pensamientos, palabras y creencias, elegir precisamente pensar aquello que quieres experimentar. Todas deseamos vivir y experimentar eventos positivos, pues para esto necesitamos pensar también de la misma manera, de forma positiva.

Ahora te comparto un extracto del libro de Louise Hay “¡El Mundo te está esperando!” Disfrútalo y piensa y medita en cada una de las palabras que ella plantea.

“Como bien saben muchas de mis lectoras, yo creo firmemente que las cosas que pensamos, las palabras que decimos y las creencias que tenemos son muy poderosas; dan forma a nuestras experiencias y a nuestra vida. Es como si cada vez que tenemos un pensamiento o decimos una palabra el Universo nos escuchara y nos respondiera. Así pues, si hay algo en nuestra vida que no nos gusta, tenemos el poder para cambiarlo. Tenemos el poder de nuestros pensamientos y palabras. Cuando cambiamos las palabras y los pensamientos, cambian también nuestras experiencias. Sea cual sea nuestro pasado, sea cual sea el ambiente del que procedemos, por difícil que haya sido nuestra infancia, hoy podemos hacer cambios. Esta es una idea muy poderosa y liberadora, y si creemos en ella se convierte en realidad. En mi opinión, esta es la forma en que resolvemos todos nuestros asuntos y problemas. Primero efectuamos el cambio en la mente y entonces la vida nos responde conforme a ello.

Lo que hacemos continuamente es vivir nuestro pasado. Lo que estamos viviendo en estos momentos es lo que nos hemos creado con las creencias y pensamientos del pasado. Así, si en nuestra vida hay algo que no nos gusta, tenemos la opción de recrear nuestras experiencias del futuro. Cuando comenzamos a cambiar nuestra manera de pensar, es posible que no se produzcan muchos cambios positivos de inmediato, pero si continuamos con nuestra nueva forma de pensar, veremos que el mañana se va haciendo diferente. Si queremos que el mañana sea positivo, hemos de cambiar nuestros pensamientos hoy. Los pensamientos de hoy crean las experiencias de mañana (…) Me gustaría que todas introdujéramos en nuestro vocabulario la palabra neuropéptidos. Esta palabra, acuñada por Candace Pert en su investigación del funcionamiento del cerebro, da nombre a los «mensajeros químicos» que viajan por el cuerpo siempre que tenemos un pensamiento o decimos una palabra. Cuando los pensamientos son de rabia, juicio o crítica, las substancias químicas que producen deprimen el sistema inmunitario. Cuando los pensamientos son de amor, positivos y llenos de fuerza, esos mensajeros llevan otras substancias químicas que estimulan y fortalecen el sistema inmunitario. Por fin la ciencia está confirmando lo que muchos ya sabíamos desde hace años: que existe una conexión cuerpo-mente. Esta comunicación entre la mente y el cuerpo jamás cesa, no duerme. La mente está continuamente transmitiendo los pensamientos a las células del cuerpo.

Así pues, a cada momento, estamos eligiendo, Consciente o inconscientemente, pensamientos sanos o pensamientos dañinos. Estos pensamientos afectan al cuerpo. Un solo pensamiento no ejerce sobre nosotros gran influencia. Pero todos tenemos más de sesenta mil pensamientos al día y el efecto de esos pensamientos es acumulativo. Los pensamientos tóxicos envenenan el cuerpo. En la actualidad la ciencia está confirmando que no debemos entregarnos a pensamientos negativos, ya que eso nos enferma y nos mata (…) Así pues, ¿qué tipo de pensamientos tienes en este momento? ¿Qué tipo de neuropéptidos están viajando por tu cuerpo? ¿Tus pensamientos te están haciendo enfermar o sentirte bien? Somos demasiadas las personas que nos quedamos de brazos cruzados en nuestra prisión de indignación o rencor justiciero, creada por nosotros mismos. No hemos entendido que la acusación causa más estragos en el acusador que en el acusado. Los neuropéptidos que llevan los pensamientos acusadores por el cuerpo van envenenando lentamente nuestras células. No hay que olvidar tampoco que nuestro ego negativo siempre desea mantenernos esclavizados y desgraciados. El ego negativo es esa- voz que siempre nos dice «un bocado más, toma otro trago más, fuma un porro más, hazlo una vez más». Pero no somos nuestros cuerpos ni nuestros pensamientos ni nuestros egos. Poseemos nuestros cuerpos. Somos la mente pensante, la que tiene los pensamientos. Cuando nuestro respeto, dignidad y autoestima son fuertes, jamás cedemos a la voz del ego negativo. Somos mucho más de lo que creemos ser.

Aceptar nuestra vulnerabilidad nos hace fuertes

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“Quizá nuestro dolor nos esté mostrando que necesitamos fijar un límite, que estamos yendo en dirección equivocada o quizá esté disparando un profundo proceso curativo. 
Está bien sentirnos heridas, llorar, curarnos” Melody Beattie

Yo creo que fueron muchas las veces que en nuestra infancia nos habrán dicho: “No llores, no pasa nada”, “Cuando dejes de llorar te …”, “Te ves fea llorando”… Con estas frases creció en el fondo de cada una de nosotras una necesidad poco saludable que nos indica que debemos ser capaces de ser “fuertes”, reprimiendo nuestro llanto, nuestra angustia, pena, preocupación, dolor…, escondiendo nuestra vulnerabilidad y el pensar que somos capaces de soportarlo todo como  “superheroínas”. Se ha creado en nosotras una especie de miedo y rechazo al dolor. Sin embargo, ya no somos niñas, somos adultas y es nuestra tarea buscar las herramientas necesarias para enfrentar nuestras penas, dolores y angustias…, sin que esto signifique escapar de ellas.

“Hoy no tenemos por qué temerle tanto al dolor. Éste no tiene por qué agobiarnos. Nos estamos volviendo bastante fuertes para manejar nuestros sentimientos cuando nos sentimos lastimadas”. Melody Beattie

A veces podemos sentir que el miedo, la angustia, la inseguridad, la tristeza nos invaden, pero no los dejamos expresar porque cuando eramos niñas quizás no nos dieron esa libertad. Es entonces que ahora como adultas nos lo hacemos a nosotras mismas, acallando a esa niña interior asustada, insegura, triste que quiere expresarse, pero ahora somos nosotras quienes no la dejamos. Aguantándonos, evadiendo, huyendo, luchando para no aceptar que somos vulnerables. Tenemos nuestros días en los que lo único que queremos es llorar, donde nos sentimos afligidas, pero no nos permitimos expresarnos con libertad.

Dejemos de escapar, abracemos lo que nos pasa. No eres una  “superwoman” que puede con todo.  Somos vulnerables, hay cosas que nos hacen daño, que nos agobian, que nos emocionan, que nos afectan.

Si queremos llorar, lloremos, abracemos a nuestro niña interna que se siente angustiada por algún motivo. No le demos la espalda como quizás lo hicieron otros con nosotras cuando eramos pequeñas.

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No pensemos que por llorar un día, todo nuestro día se verá arruinado, no tenemos la obligación de andar con una sonrisa en la cara sabiendo que nos quebramos por dentro. Ahora con el tiempo he aprendido que  el dicho que dice “Al mal tiempo buena cara”, no quiere decir que sonriamos porque sí, aunque sepamos por dentro que lo único que queremos es llorar, expresar nuestra pena o dolor…, no es esconder que nos hemos visto afectadas por algo, no significa darle la espalda a mi tristeza, a mi miedo…Para mí este dicho significa tener la capacidad de permitirte experimentar con plenitud todas tus emociones, que cuando tenemos una dificultad somos fieles a nosotras mismas permitiéndonos el regalo de sentir.  Porque si lloro un día no le hará mal a nadie, menos a mí. Significa sacar un aprendizaje de nuestros momentos no tan buenos, sin que esto signifique negarme la posibilidad de sentir mi dolor, de sentirme vulnerable. Las emociones se vuelven negativas al punto de llegar a enfermarnos cuando no nos permitimos sentirlas y cuando nos desbordan de tal manera que interfieren de manera negativa en nuestra vida, por falta de herramientas para su gestión y regulación. No es lo mismo llorar un día porque me despidieron del trabajo, permitirme sentir la rabia, la decepción, la frustración que esto me pudo originar, que pasar llorando un mes por la misma situación y no poder superarlo.

“Lo único que necesitamos es que cuando sea apropiado, nos permitamos sentirnos vulnerables para sentirnos heridas y tomemos responsabilidad de nuestros sentimientos, de nuestras conductas y de lo que necesitemos hacer para cuidar de nosotras mismas. No tenemos que analizar nuestros sentimientos ni justificarlos. Necesitamos sentirlos y no dejar que controlen nuestra conducta”. Melody Beattie

El mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos e hijas, es permitirles expresar sus sentimientos libremente sin restricciones. Cuando tengan ganas de llorar que lloren, cuando quieran reir que rían. Nuestra tarea como madres y guías es y será cobijarlos, apoyarlos, acompañarlos, sostenerlos; darles las herramientas para que puedan expresar estas emociones sin que lleguen a hacerse daño a sí mismos ni a los demás, darles las herramientas para su regulación. Ojalá llegue el día en que las frases: “No llores, no pasa nada”, “Los niños no lloran”…, y otras cuántas más queden eliminadas de nuestro vocabulario.

Que no nos de miedo que nuestros hijos nos vean llorar, no nos escondamos, si ellos ven que nosotras aceptamos estas emociones lo harán ellos también. Junto con esto expliquémosles que la gente también llora por diversos motivos y que el sentir pena, dolor, tristeza, miedo es válido. Esto les permitirá aceptar sus emociones como algo natural, algo de lo que no hay que avergonzarse. Y el día de mañana les ayudará a gestionar y regular sus emociones de manera saludable.  Se permitirán sentir en plenitud, sin esconder ni rechazar lo que sienten. Aceptarse con sus miedos, aflicciones…, ser auténticos y auténticas.

Enseñémosles a ser fuertes permitiéndoles que acepten y abracen su vulnerabilidad…

“Estar en recuperación no significa ser inmune al dolor; significa aprender a cuidar amorosamente de nosotras mismas cuando nos sintamos dolidas”. Melody Beattie

El Primer Amor: Sobre la importancia del amor a uno mismo. Wayne Dyer

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He querido compartir un extracto del libro de Wayne Dyer Tus zonas erróneas , un libro lleno de sabiduría que te hace entender y ver la vida desde otra perspectiva, de una manera muy consciente. Al avanzar en su lectura puedes darte cuenta, reconocer y comprender muchas actitudes y hábitos aprendidos que nos alejan de nuestra felicidad. 

En el extracto que comparto a continuación, Wayne Dyer nos plantea sobre la importancia del amor y la aceptación de nosotros mismos, qué factores y actitudes nos han alejado de este sentimiento, cómo hemos aprendido a no amarnos a lo largo de nuestra vida.

Tenemos la opción de hacernos cargo de nosotros mismas y nuestras vidas. Ser dueñas de lo que pensamos y sentimos.  Una lectura recomendada sin duda:

EL PRIMER AMOR

“La propia-estima no puede ser verificada por los demás. Tú vales porque tú dices que es así. Si dependes de los demás para valorarte, esta valorización estará hecha por los demás”.

Puede ser que tengas una enfermedad social, una enfermedad que no se pueda curar con una simple inyección. Es muy probable que te haya infestado el virus del desprecio a ti mismo; y el único remedio conocido para esto es una buena dosis masiva de amor propio, o amor a ti mismo. Pero quizá, como mucha gente en  nuestra sociedad, tú has crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo. Piensa en los demás, nos dice la sociedad. Ama a tu prójimo, nos predica la Iglesia. Lo que nadie parece recordar es lo de ámate a ti mismo, y sin embargo es eso precisamente lo que vas a tener que aprender para lograr tu felicidad en el momento-presente.

De niño aprendiste que amarte a ti mismo, algo natural en aquel entonces, era lo mismo que ser egoísta y consentido. Aprendiste a pensar en los demás antes que en ti mismo, a darles mayor importancia porque de esa manera demostrabas que eras una “buena” persona. Aprendiste a anularte y te alimentaron con conceptos como el de “debes compartir tus cosas con tus primos”. No importaba que fueran las cosas que más querías, tus tesoros personales, o que ni papá ni mamá pudieran no estar compartiendo sus juguetes de adultos con los demás. Incluso puede que te hayan dicho a menudo que “los niños callan cuando hablan los adultos” y que “debes saber cuál es tu lugar”.

Los niños se consideran hermosos e importantes por naturaleza, pero al llegar a la adolescencia los mensajes de la sociedad ya han echado raíces. La desconfianza en sí mismos está en pleno apogeo. Y con el pasar de los años esta sensación recibe constantemente refuerzos. Después de todo no debes andar por el mundo amándote a ti mismo. ¡Qué pensarán de ti los demás!

Las indirectas son sutiles y la intención que las alienta no es mala, pero logran mantener a raya al individuo. Empezando con los padres y la familia y siguiendo con el colegio y los amigos, el niño aprende estos encantadores modales sociales que son como la marca de ley del mundo de los adultos. Los niños nunca actúan así entre ellos a menos que sea para darles gusto a los mayores. Que digan siempre por favor y gracias, que hagan una venia, que se levanten cuando entra un adulto en la habitación, que pidan permiso para levantarse de la mesa, que aguanten las eternas caricias en las mejillas y las sobadas de cabeza de los adultos. El mensaje es muy claro: los adultos son importantes; los niños no cuentan. Los demás tienen importancia; tú eres insignificante. No te fíes de tu propia opinión era el corolario número uno, y había un enorme paquete de refuerzos que venían bajo el título de “buena educación”. Estas reglas encubiertas por la palabra “modales” te ayudaban a internalizar los juicios de los demás a expensas de tus propios valores. No es sorprendente pues que estas mismas preguntas y dudas, estas mismas definiciones que te niegan como persona persistan en la madurez. ¿Y cómo logran introducirse estas dudas de uno mismo? Quizá tengas problemas en el importante tema de amar al prójimo.

Pero el amor a los demás está relacionado directamente con el amor que te tienes a ti mismo.

EL AMOR: SUGERENCIAS PARA UNA DEFINICIÓN

El amor es una palabra que tiene tantas definiciones como personas hay para definirlo. Prueba ésta a ver cómo te va. La capacidad y la buena disposición para permitir que los seres queridos sean lo que ellos elijan para si mismos, sin insistir en que hagan lo que a ti te satisficiera o te gustase. Puede que ésta sea una definición practicable pero el hecho es que muy pocas personas son capaces de adoptarla para sí mismos. ¿Cómo puede llegarse al punto de poder dejar que los demás sean como quieren y eligen ser sin insistir para que se pongan a la altura de lo que esperas de ellos?

Muy sencillo. Amándote a ti mismo. Sintiendo que eres importante, hermoso y que vales mucho. Cuando hayas reconocido lo que vales y lo bueno que eres no tendrás necesidad de que los demás apoyen y refuercen tu valor y tus valores ajustando su conducta a tus instrucciones. Si estás seguro de ti mismo y tienes confianza en lo que piensas, no querrás ni necesitarás que los demás sean como tú. En primer lugar, tú eres un ser único. Por otro lado eso los privaría de su individualidad, y lo que te gusta en ellos son precisamente esos rasgos que los diferencian y hacen que sean lo que son.

La cosa empieza a armarse. Logras amarte a ti mismo y de pronto eres capaz de amar a los demás, y eres capaz de hacer cosas por los demás al poder dar y hacer cosas para ti mismo primero que nada. Así no tendrás necesidad de artimañas para amar y dar. No lo harás porque esperas retribución o gratitud sino por el auténtico placer que sientes al ser generoso y amante.

Si tu ser no vale nada, o no es amado por ti, entonces es imposible dar. ¿Cómo puedes dar amor si no vales nada? ¿Qué valor tendría tu amor? Y si no puedes dar amor, tampoco puedes recibirlo. Después de todo, ¿qué valor puede tener el amor que se le da a una persona que no vale nada? El estar enamorado, el poder dar y recibir, todas esas cosas empiezan con un ser que es capaz de amarse totalmente a sí mismo (…)

Puedes desafiar todos tus sentimientos de acuerdo a tu habilidad de amarte a ti mismo. Recuerda siempre que en ningún momento y en ninguna circunstancia es más sano odiarse a sí mismo que amarse a sí mismo. Incluso si te has portado de alguna manera que te desagrada, odiarte a ti mismo sólo te llevará a inmovilizarte y a perjudicarte. Y en vez de odiarte a ti mismo, trata de tener sentimientos positivos. Que la equivocación o el error te sirvan de lección; haz el propósito de no repetirlos pero no los asocies con tu autoestima o autovaloración.

He aquí el meollo tanto del amor a uno mismo como a los demás. No confundas nunca tu propio valor (que es un valor dado) con tu comportamiento o con el comportamiento de los demás hacia tu persona. Y, lo repito, no es fácil. Los mensajes que nos manda la sociedad son abrumadores. “Eres un niño malo”, en vez de “Te portaste mal”. “Mamá no te quiere cuando te comportas de esta manera”, en vez de “A mamá no le gusta cómo te portas”. Las conclusiones que sacas de este tipo de mensajes son: “Ella no me quiere, debo ser un desastre” en vez de “no le gusto a mamá”. Ésa es su decisión; y aunque no me gusta que así sea, sigo creyendo que soy importante.

En su libro “Knots” (Nudos) el doctor R. D. Laing resume el proceso de internalización de los pensamientos de los demás para equipararlo con la propia autoestima.

Mi madre me ama. Yo me siento bien.

Yo me siento bien porque ella me ama. Mi madre no me ama.

Yo me siento mal.

Yo me siento mal porque ella no me ama.

Yo soy malo porque me siento mal. Yo me siento mal porque soy malo.Yo soy malo porque ella no me ama.

Ella no me ama porque yo soy malo.

No es fácil deshacerse de los hábitos de la niñez. Es muy posible que la imagen de ti mismo se base todavía en las opiniones de los demás. Si bien es cierto que tus primeras ideas respecto a ti mismo las aprendiste de la opinión de los adultos, no es cierto que tengas que cargar con ellas para siempre. Sí, es difícil desligarse de las viejas cadenas y limpiar las heridas abiertas, pero es aún más difícil aferrarse a ellas si uno considera las consecuencias que esto implica. Con un poco de práctica y entrenamiento mental, podrás hacer unas elecciones de amor a ti mismo que te sorprenderán. ¿Quiénes son las personas que aman con facilidad? ¿Son acaso las personas que tienen un comportamiento autodestructivo? No, jamás. ¿Son las que se humillan y se esconden en un rincón? No, por cierto. El volverse eficiente, el lograr dar y recibir amor eficazmente empieza en casa por uno mismo, con el propósito de terminar con los comportamientos emanados de la baja valoración de sí mismo que se han convertido en una costumbre y en una manera de vivir.”

Wayne Dyer

Yo soy Yo, Tú eres Tú, pero somos Uno

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“Cada ser humano es único. Ni siquiera hace falta plantearse quién es superior y quién inferior. Sí, las personas son diferentes. Dejadme que os recuerde algo para que no me entendáis mal. No estoy diciendo que todos somos iguales. Nadie es superior ni inferior, pero tampoco somos iguales. Las personas son simplemente únicas, incomparables. Tú eres tú, yo soy yo. Yo tengo que aportar mi potencial a la vida, tú tienes que aportar el tuyo. Yo tengo que descubrir mi propio ser y tú tienes que descubrir el tuyo”. Osho

Aun no hemos tomado real conciencia de que mientras yo no me acepte a mi mismo (a) tal como soy no podré hacerlo con el otro.

El mundo hoy en día vive una real carencia de amor hacia nosotros mismos. Cuando no me amo, hago  todo lo posible para “ganarme” el amor de otro, pues cuando no nos amamos pensamos que tenemos que actuar, hacer ciertas cosas para ser “dignos (as)” de amor, todo lo cual guiado por miedo.  Hago y digo cosas cuya raíz es el miedo que tengo porque el otro no me ame. Tomamos decisiones en nuestra vida guiados por un sentimiento de carencia, pues si no me amo busco ese amor fuera de mí, lo cual desencadena la mayoría de los problemas en nuestra vida. En vez de actuar desde la abundancia , pues tengo tanto amor dentro de mí que decido compartirlo con el otro.

No tenemos que ganarnos el amor de nadie, porque este es nuestro derecho, nuestro derecho es ser amados y amadas.  El amor es libertad, no es condicional. Sin embargo desde niños se nos enseñó, a veces con la mejor de las intenciones por parte de los adultos que nos guiaban, a que teníamos que ganarnos el amor de mamá, de papá, de la tía, del profesor… Esto nos sigue ya de adultos, porque a veces de manera inconsciente estamos buscando la aprobación de los demás, porque es algo que traemos con nosotros desde niños. Como por ejemplo:

-Cuando nos sentimos mal cuando otro no está de acuerdo con nosotros

-Cuando cambiamos nuestra postura frente a algo al ver la mirada de desaprobación en el otro

-Decir cosas que no pensamos para evitar que la gente no nos quiera

-No saber decir NO, cuando queremos hacerlo…y otros ejemplos.

Mientras más nos aprobamos a nosotros mismos, cuando dejamos de necesitar esa mirada de aceptación en los otros, es que nos sentimos en paz y libres. Eso es la paz, la paz la construimos todos, es algo que nace de nuestro interior. Cuando yo estoy en paz conmigo siendo quien soy, esta paz se proyecta hacia afuera; mientras que estando en guerra conmigo mismo, estaré en guerra con el otro.

Todos somos seres únicos, cuyos caminos a recorrer son diferentes. Yo tengo una misión  en la vida que es diferente a la tuya, tengo un tiempo, un modo, un motivo diferente. Sin embargo mientras no seamos conscientes de esto, mientras no me acepte como ser único, y vea mi magnificencia en todo esto, no lo haré contigo. Pues creeré siempre que mi camino es el que deben seguir todos, que mis gustos son los que tienen que tener todos, que mis creencias las deben tener todos, siempre trataré de buscar que tú seas como yo, o al revés, que yo sea como tú. Y es aquí de donde provienen las comparaciones, el amor condicionado, la competencia, las guerras, el miedo que es lo contrario al amor… Caemos en los debería y no debería, en lo correcto y no correcto como algo absoluto, dejando que muchas veces esto rija nuestras vidas.

Sería distinto que comenzáramos a entender  que lo que es bueno o malo para mí, no lo es para ti. Lo que me hace bien a mí no es lo mismo que te hace bien a ti.

Hemos vivido sumergidos durante mucho tiempo en un mundo donde las reglas, leyes, normas, los debería, lo correcto e incorrecto, lo aceptado y no aceptado nos han hecho perdernos de nosotros mismos. Vivimos hipnotizados desde la mirada de la “perfección”. Porque si me salgo de la norma me frustro, me siento mal, siento ansiedad, y esto es estar en la búsqueda eterna de una “mirada aprobatoria externa”.

“Sé como tú eres, de manera que puedas ver quién eres y cómo eres.

Deja por unos momentos lo que debes hacer y descubre lo que realmente haces.
Arriesga un poco si puedes. Siente tus propios sentimientos. Di tus propias palabras. Piensa tus propios pensamientos.
Sé tu propio ser. Descubre.
Deja que el plan para ti surja dentro de ti.” 

Fritz Perls

Creo que esta es la sombra que como humanidad nos toca iluminar. Creo que podríamos empezar por hacernos esta pregunta ¿Soy tolerante con el otro?, ¿soy capaz de aceptar al otro tal y como es? Y ¿que relación tiene esa aceptación con la aceptación que me hago a mi mismo?

No olvidemos que cada uno de nosotros tiene un camino, un plan distinto a seguir. A veces se nos hace difícil de aceptar porque está esa necesidad de querer interferir y controlar la vida del otro, ya sea de nuestros familiares, hijos, amigos, esposo… Cada uno tiene la libertad de elegir lo que es mejor para su vida y a decidir desde su propia conciencia, y está en nuestras manos respetarlo.

El amor, la paz llegarán cuando nos aceptemos a nosotros mismos, nos amemos y aprobemos tal como somos, porque cuando me vea a mi como ser único, lo haré contigo, cuando tome conciencia de mí mismo, mi misión, mi camino, mi propósito  y lo respete, lo haré contigo.

Cuando me ame incondicionalmente siempre, este amor se proyectará en ti, porque seré libre y tu serás libre para ser quien eres…

“Yo soy yo

Tú eres Tú
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
Será maravilloso
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo
Cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti
Cuando intento que seas como yo quiero
En vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.” 

Fritz Perls

 

Las Raíces y Herencias: Legado de Libertad

Hace algunos días terminé de leer un libro de Ignacio L. M Trujillo llamado “Conquistar la Libertad: Cómo desarrollar la actitud de hacerle el amor a la vida”.

Un día que andaba por una feria de libros, sin dudar lo tome y lo compré. El título fue lo que me llamó la atención, pues es innegable que dentro de cada uno de nosotros existe ese deseo escondido de yo diría más bien “Reconquistar nuestra libertad”, porque en esencia somos libres, nuestra tarea está en recordarlo, y para esto cada uno tiene su proceso y camino a seguir.

La verdad es que es un libro que me ha gustado muchísimo. Tiene un lenguaje muy simple  y cercano, a medida que lees te sientes muy familiarizado con el lenguaje que utiliza el autor. Lo bueno es que en su interior tiene ciertas preguntas y respuestas que lo recomendado es hacerlas, para que de esta forma te vayas descubriendo a ti mismo y vayas dando con esas zonas que aún no te permiten sentirte plenamente libre. Como dije antes de una manera muy amena.

Es un libro que recomiendo leer más de una vez, de esta manera tomarás conciencia poco a poco de todo lo que implica el placer de ser y sentirnos realmente libres.

Ahora te comparto uno de sus capítulos titulado “Las Raíces y Herencias: Legado de Libertad”. Nos sirve para comprender que muchas veces esta falta de libertad se gesta ya en nuestra infancia, a partir de nuestros modelos: mama, papá…, nuestro círculo más íntimo. Sin embargo nos expresa también que aunque esto puede ser un factor determinante no es así el definitivo, ya que siempre tenemos la oportunidad de generar cambios en nuestra vida. Soltar lo que no nos sirve y conservar lo que creemos necesario:

“La vida es nada si la libertad se pierde”

Nuestras raíces y herencias familiares son un legado, una transferencia de todo lo que vivieron nuestros ancestros y llevamos en nuestros genes hoy.

Esas raíces pueden ser un legado para la frustración, el resentimiento y la resignación, o pueden ser un legado para la libertad y el amor.

Que ese legado vaya en una u otra dirección no depende que lo que hayamos recibido de nuestros antepasados (padres, abuelos,bisabuelos,tíos,hermanos, etc.) sino de lo que hagamos con lo que hemos recibido.

De lo contrario, sólo podrían tener como legado la libertad aquellas personas cuyas raíces y herencias fueron de puro amor y motivación. Sin embargo, existen muchos seres humanos que han recibido mucho amor, pero siempre “le encuentran el pelo al huevo”, y nunca es el momento de ser feliz porque sí, siempre hay un problema.

Por el contrario, están aquellos que vienen de un pasado difícil, sin haber recibido el amor o el cuidado que hubieran necesitado, y sin embargo eso los motivo para crear lo que no recibieron. Son esas personas que sonríen como una elección consciente y de actitud ante la vida.

Las raíces son tus relaciones primordiales: mamá, papá, o quienes hayan cumplido esos roles, y tu círculo familiar íntimo, con quienes conviviste tu infancia y adolescencia. Como un árbol cuyas raíces son su sostén y su pasado, pero que están presentes en cada momento para seguir creciendo: en los seres humanos funciona exactamente igual. Tus ancestros son quienes hicieron posible que hoy estés aquí.

Las herencias son todos aquellos aprendizajes que recibiste de ellos y que hoy ya ni te das cuenta que los llevas en tu sangre, tus pensamientos y emociones. Poder darnos cuenta de esto, conservar lo que sentimos que necesitamos y soltar lo que no nos hace bien, es reconquistar la libertad, es hacer del legado un legado de libertad.

Todos heredamos los genes de nuestros familiares, y ello implica que no solo podemos tener parecidos físicos sino también actitudinales. De esta manera heredamos los ojos y la alegría de papá, la sonrisa de un abuelo, la manera de caminar de mamá, el carácter de una abuela, etcétera.

No somos libres para aprender: de pequeños es a través de la imitación, no hay otra forma de conquistar nuestra identidad que a través de la emulación de nuestros familiares. Pero de adultos somos libres para tomar dos caminos:

  1. Nunca replantearnos nada, y creer que tenemos una manera de ser porque sí y no hay mucho más que hacer.
  2. Echar una mirada profunda a nuestras raíces para comprender cómo es que tenemos esta personalidad y no otra, y a partir de ahí ponernos a trabajar con nosotros mismos para transformarnos en quien queremos ser, conservando de lo aprendido lo que nos haga bien y cambiando lo que ya no nos sirva.

La gran mayoría de las personas optan por la primera opción, ya que es más cómoda, no implica ningún trabajo, pero es una comodidad engañosa, ya que genera altas dosis de frustración y sinsentido, emociones que hoy abundan en el planeta.

Maravillosamente, están despertando cada vez más personas y dándose cuenta que la única opción de verdad libertadora y gratificante es la segunda. Y que bien vale hacer el recorrido hacia adentro para conquistar la libertad, alegría y disfrute hacia afuera.”

 

Me amo así sin condiciones…

yogamor(36)

Les comparto con mucho cariño una afirmación que nos puede ayudar a aceptarnos y amarnos como mujeres cada día más. Con nuestras luces y también con nuestras sombras.

Sobre todo en esos momentos en que nos sentimos más vulnerables que nunca. Cuando sentimos que algo no va bien, cuando sentimos que cometimos un error. Cuando nos nos sentimos merecedoras. Al mismo tiempo que sentimos que lo  único que necesitamos no es más que un abrazo y alguien que nos diga: Te amo así sin condiciones…

Porque somos maravillosamente imperfectas…


“Me amo infinitamente, me apruebo, me acepto completamente…

Me amo cuando  grito, y también cuando mi voz es calma.

Me amo cuando critico y juzgo, y también cuando acepto y respeto las creencias del otro.

Me amo cuando me equivoco, y también cuando acierto.

Me amo cuando lloro, y también cuando río.

Cuando caigo, y también cuando me levanto.

Cuando tengo miedo, y también cuando logro vencerlo.

Cuando me avergüenzo,

cuando tengo rabia,

cuando tengo dolor,

cuando me duele,

cuando no puedo más…,

me detengo, me escucho, me reconozco y me acepto.

Me amo infinitamente, porque el amor es sin condiciones.

Me abrazo, me cobijo…

Me acepto, me miro, me tiendo una mano, me suelto, me relajo, integro, libero,  me despreocupo, porque sé que siempre pase lo que pase estaré ahí para mí.

 Me amo infinitamente, me apruebo, me acepto completamente…

Porque me amo así, sin condiciones.”

 

 

Nos tratamos a nosotras mismas igual que como nos trataron nuestros padres

Quiero empezar este artículo con esta cita, extraída del libro: “El Poder está Dentro de Ti” de Louise Hay

“Cuando llegamos a adultos llevamos dentro 25.000 horas de cintas grabadas con la voz de nuestros padres. ¿Cuántas horas de esas cintas crees que te dicen que eres un ser maravilloso? ¿Cuántas te dicen que te aman y que eres inteligente y brillante? ¿O que eres capaz de ser lo que desees ser y que cuando seas mayor serás una gran persona? En realidad, ¿cuántas horas de esas cintas te dicen “No, no, no” en todas sus formas?
No es nada extraño que nos pasemos la vida diciéndonos “no”, “debería”. Lo que hacemos no es otra cosa que imitar esas viejas cintas. Sin embargo, son solo cintas, no la realidad de nuestro ser. No son la verdad de nuestra existencia. Son solo grabaciones que uno lleva dentro, y se pueden muy bien borrar o volver a grabar”.

La verdad es que es una cita que llama a la reflexión y es esta reflexión la que quiero compartir con ustedes.

Desde el momento que emprendí mi camino de autoconocimiento he podido percatarme de muchas cosas que eran totalmente desconocidas para mí  hace un tiempo atrás. Cuando nos damos el trabajo de indagar en nosotras mismas, en nuestra historia, salen a la luz muchos aspectos de nuestra vida que yacían allí guardados, intocables, innombrables, rechazados, nuestra sombra. Ahora que menciono esto, hay una cita que ahora cobra significado para mí, la primera vez que la leí, algo me remeció, pero no lograba darle un significado a fondo, pues ahora la entiendo perfectamente:

“Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz, sino haciendo consciente la oscuridad” Carl Jung.

Esto pone de manifiesto que si queremos mejorar, cambiar algo que no nos gusta o no nos parece bien en relación a nuestra vida en cualquier ámbito, lo mejor que podemos hacer es hacer un viaje, un viaje a nosotras mismas. Y lo más importante es aceptar y reconocer que en este viaje nos tocará hacer estación en paisajes desconocidos y a veces poco agradables, nos enfrentaremos con dolores, miedos, angustias, aspectos de nuestra persona que no nos gustan…, parajes que no se veían porque no estábamos dispuestas a dar luz a ese lugar oscuro donde se encontraban , lo rechazábamos, por lo tanto eran invisibles, invisibles para nosotras solo, porque estaban allí, esperando ser descubiertos. Es aquí donde cobra real importancia el no seguir rechazando esta zona, sino atreverse a sumergirse en ella, reconocerla, comprenderla, integrarla, aceptarla…,iluminarla finalmente.

He expuesto lo anterior porque quiero llegar a nuestra infancia, lugar en donde comienzan a tomar forma y hacerse lugar estos sitios sombríos, estas sombras que a veces nos da miedo y rechazo ver y reconocer. Todo lo que hayamos vivido en nuestras infancias dio origen a la mujer que somos ahora.

Todo aquello que escuchamos, vimos, sentimos, pensamos cuando éramos niñas quedó guardado, grabado (como menciona la cita ) en lo más profundo de todas nosotras.

Todos esos NO que escuchamos, todos esos “deberías ser o tener…” Todos los: “Eres una mala niña”, “Eres egoísta”, “Todo lo haces mal”, “No sirves para nada”, “Por qué no eres como tu hermano” …, y podría seguir y seguir porque estas viejas cintas no acaban.

¿Te has visto alguna vez en una situación y te has escuchado diciéndote a ti misma alguna de estas expresiones? O pueden ser otras también. ¿O te has visto negándote la posibilidad de algo que sabes que te hace feliz?

¿Cuántos NO habremos escuchado en nuestras infancias?, deben haber sido muchos para que hoy en día haya tantas personas, tantas mujeres que se niegan la posibilidad de ser y/o tener lo que les hace felices. Pues cuando somos adultas nos damos cuenta de este exceso de NO, cuando inconsciente y/o conscientemente nos lo decimos a nosotras mismas en muchos ámbitos de nuestra vida, negándonos así la posibilidad de expresarnos en plenitud.

¿Cuántos deberías escuchamos? Tienen que haber sido también bastantes para que hoy en día haya tantas mujeres que no se aceptan y se aman tal y como son. Porque al decirnos “debería…” no hacemos otra cosa que reproducir la no aceptación y la imposición de ser “distintas” que vivimos cuando éramos niñas, cuando teníamos que “ser” sin discusión, lo que nuestros padres y nuestro entorno en general pedía y quería de nosotras.

-“Deberías ser más obediente”

-“Deberías compartir tus cosas”

-“Deberías sacar buenas calificaciones”

-“Deberías ser más ordenada”…

– “Deberías…, deberías…”

Esto era lo más fácil, en vez de indagar en el porqué de nuestras conductas cuando pequeñas; no nos dejaban elección, solo nos quedaba adaptarnos a lo que se esperaba de nosotras. Puede que nuestras conductas hayan sido el  fiel reflejo del interior, del mundo interno de nuestros padres, la oportunidad que tenían de ver y dar luz a sus propias sombras…,pero no se aprovechó.

Ya lo he dicho en otro artículo que es desde la aceptación  y la aprobación de todo nuestro ser, con nuestras luces y sombras que  podemos mejorar algo o cambiar algo en nuestras vidas. Desde el rechazo y desde la imposición es difícil que lo logremos.

Lo que podemos hacer ahora que somos adultas, al hacernos conscientes de estas grabaciones que llevamos con nosotras, es “reeditarlas”. Esto podemos hacerlo mirándonos al espejo, mirándonos a los ojos y decirnos de manera consciente todas esas cosas maravillosas que nos gustaría que alguien nos dijera o que nos hubiera gustado haber oído cuando eramos niñas y nunca las escuchamos. Podemos hacerlo todos los días, dediquemos unos minutos de nuestro día a nosotras mismas. En un principio puede parecer difícil, esto depende de cada una, ya que a medida que repetimos estas afirmaciones, sin querer se nos vendrán pensamientos o sentimientos acerca de nuestra persona que nos pueden ayudar a descubrir qué es lo que aún nos impide aceptarnos y amarnos.

-“Te amo y te acepto exactamente tal como eres”

-“Así tal como eres, eres maravillosa”

-“Te amo mucho, infinitamente”

-“Eres capaz de lograr todo lo que te propones”

-“Confío en ti”

-“Eres una buena persona”…

Y así puedes decirte a ti misma todo lo bello que desearías escuchar o haber escuchado.

De esta manera todas esas viejas cintas que ya no nos sirven, poco a poco irán quedándose en el pasado, se irán regrabando.

No nos critiquemos por nada. Eliminemos y liberémonos de los “debería”, y cambiémoslos por “podría”, ya que cuando te dices a ti misma “debería…” suena como si estuvieras imponiéndote algo (tal como nos lo hacían cuando éramos niñas) y esto da lugar a frustraciones, culpas, rabia. En cambio si actúas desde el “podría…”, lo haces desde la elección, de esta manera sí veras cambios positivos, ya que estamos actuando a partir de la “elección”, y no de la “imposición”. Y por último, cuidémonos y no nos neguemos cosas que sabemos que nos hacen felices. 

Lo que menciono ahora puede parecer fácil, solo repetir y repetir frases positivas acerca de nosotras mismas, sin embargo lo importante es “creer en ellas” y para creer en ellas, en definitiva para volver a creer en nosotros, es necesario que iniciemos nuestro trabajo interior. Basta con que te decidas a hacerlo y ya verás que la vida y el universo se encargarán del resto, ¡da el primer paso! Decidámonos a hacerlo, seamos  capaces de sumergirnos en ese lugar sombrío al que nos da tanto miedo penetrar…

“Esto es lo que todos queremos de niñas, ser amadas y aceptadas exactamente como éramos, no cuando somos más altas, o más flacas, o más lindas. Pero no vamos a obtener esto de otras personas hasta que podamos obtenerlo de nosotras mismas. Sin embargo, mi mensaje es siempre el mismo: ámate a ti misma. Amarte a ti misma es la cura milagrosa y el camino hacia la paz”. Louise Hay

 

¿Y si con cada pensamiento estamos creando nuestro futuro? En lo que piensas te conviertes

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¿ Y si con cada pensamiento estamos creando nuestro futuro?

“Cada uno de nuestros pensamientos y palabras determinan nuestro futuro, es como si enviáramos nuestros pensamientos al Universo , este lo aceptara y nos los devolviera en forma de experiencias” Louise Hay

“Te conviertes en lo que piensas quieras o no” Wayne Dyer

“Los pensamientos son de naturaleza vibratoria y por lo tanto atractiva. De modo que cuando te importan lo suficiente como para hacer el esfuerzo de cambiarlos de lo negativo a lo positivo, cambias tu punto de atracción. No hay nada más importante que entender esto” Esther Hicks

“Que diferente sería nuestra vida si prescindiéramos de todo el ruido y eligiéramos sencillamente lo que queremos en cada momento respecto a nuestras relaciones, nuestra prosperidad, nuestra carrera, la tranquilidad en nuestra familia. ¿Cómo sería nuestra vida si hiciéramos eso? Gregg Braden

Somos responsables de cada una de nuestra experiencias, a cada momento nos creamos a nosotros mismos y creamos nuestra vida. No somos espectadores, somo protagonistas. Dentro de nosotros tenemos las herramientas necesarias para vivir la vida de nuestros sueños, para lograr todos nuestros deseos y anhelos. Lo importante es CREER y CONFIAR  en nosotros y para que esto sea necesario, hay que trabajar en AMARNOS. 

Todas las críticas y juicios hacia nosotros mismos no provienen del AMOR, pues el amor no critica, no juzga. Aquí radica la importancia de eliminar la crítica hacia nosotros mismos, pues esta nos estanca, nos inmoviliza, no nos permite generar cambios positivos en nuestra vida. En cambio si actuamos desde el AMOR, APROBACIÓN, ACEPTACIÓN incondicional hacia nosotros mismos, sabemos que tal como somos, somos individuos MARAVILLOSOS, y que actuemos como actuemos en las diversas etapas de nuestra vida estamos haciendo LO MEJOR QUE PODEMOS  desde la conciencia que tenemos en cada momento. El Proceso de la vida se desarrolla a la perfección y nosotros formamos parte de este proceso. El ubicarnos en este punto nos hace tratarnos con AMOR, RESPETO, VALORACIÓN incluso cuando sentimos que nos hemos “equivocado”, hacemos a un lado la crítica y la reemplazamos por ACEPTACIÓN. 

Nos han educado de tal modo que pensamos que a través de la crítica es como se cambia o mejora algo en nuestras vidas.Cuando nos criticamos a nosotros mismos, solo estamos reproduciendo los mismos mensajes que oíamos de niños de los adultos que formaron parte de nuestra crianza y educación. Pues cómo nos hayan hablado nuestros padres esto se transforma en nuestra voz interior. La crítica “se aprende”, pero así como se aprende se puede “desaprender”. 

Nuestro niño (a) interior ya no quiere más crítica, no quiere más juicios, ni castigos, solo busca que lo (a) aprobemos y lo (a) aceptemos TAL Y CUAL ES. Solo quiere nuestro AMOR INCONDICIONAL. Si esto no fue lo que recibimos de niños, es hora que nosotros nos lo demos a nosotros mismos. Perdonarnos, perdonar y aceptar a nuestros padres, NOS LIBERA.

“Te has criticado por años y no ha funcionado, intenta aprobarte y mira qué pasa” Louise Hay

Lo importante aquí no es sentirnos culpables, no culpar a nadie tampoco, pues sabemos que nuestros padres o sean quienes hayan sido nuestras figuras representativas en nuestra niñez también actuaron desde la consciencia que tenían en su momento, si a nuestros padres no les enseñaron a amarse no había modo que nos enseñaran. 

Ahora nos queda hacernos responsables de nuestras vidas, tomar las riendas, y comenzar el trabajo de amor a nosotros mismos. Es el más bello y maravilloso de todos los trabajos, cambia y transforma nuestra vida.

                                                             

El Poder de las Afirmaciones

“Cada día afirma lo que deseas en la vida. Dilo como si ya lo tuvieras” Louise Hay

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Muchas veces no somos conscientes de cómo es nuestro diálogo interno, ni cómo nos expresamos ante los demás. No se nos enseñó sobre el poder que tienen nuestras palabras. Pues si nuestro diálogo es negativo, obtendremos exactamente lo mismo, experiencias negativas, por el contrario si nuestro diálogo es positivo, atraeremos experiencias a nuestra vida que estén en la misma vibración.
Cuando queremos cambiar algo en nuestras vidas, por lo general tendemos a centrar nuestra atención en lo que “NO queremos”, en lo que “nos falta” y no en lo que queremos lograr: “No quiero este trabajo”, “No deseo seguir en esta ciudad”,“No quiero seguir endeudado”, en vez de decir: “Tengo un trabajo maravilloso”, “Me encanta la ciudad en la que vivo”,“Tengo dinero en abundancia”. Si queremos generar cambios positivos en nuestra vida, focalicemos nuestra atención en lo queremos atraer, en lo que deseamos y afirmemos como si ya lo tuviéramos. Nuestras palabras y pensamientos son energía CREAdora, y tenemos la opción de elegir al ser conscientes de qué palabras y pensamientos utilizamos a cada momento.

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Respecto a este tema y sobre la importancia de nuestro diálogo y el poder de nuestras palabras y pensamientos, les dejo un extracto del libro de mi maestra en este aspecto Louise Hay “Afirmaciones: Cómo usar afirmaciones para cambiar tu vida”.Louise Hay es reconocida a nivel mundial en el arte de hablar positivamente y cambiar nuestro diálogo de negativo a positivo para atraer lo que deseamos en la vida:

“Hoy es un nuevo día. Hoy es el día en que empiezas a crear una vida feliz y satisfactoria. Hoy es el día en que empiezas a liberarte de todas tus limitaciones. Hoy es el día en que aprendes los secretos de la vida. Puedes cambiar tu vida para mejor.Ya dispones de los medios necesarios dentro de ti. Estos medios son tus pensamientos y creencias. En este libro te enseñaré a usar estas herramientas para mejorar tu calidad de vida. Para los que no estéis familiarizados con los beneficios de las afirmaciones positivas, me gustaría explicaros un poco de qué se trata. En realidad, una afirmación es cualquier cosa que digas o pienses. Mucho de lo que decimos y pensamos es bastante negativo y no crea buenas experiencias para nosotros. Si queremos cambiar nuestras vidas hemos de reeducar nuestro pensamiento y hablar con patrones positivos. Las afirmaciones abren puertas. Son puntos de partida en el camino hacia el cambio. En esencia, a tu mente subconsciente le estás diciendo:“Me estoy responsabilizando. Soy consciente de que hay algo que puedo hacer para cambiar”. Cuando hablo de hacer afirmaciones, quiero decir elegir palabras conscientemente que o bien contribuyan a eliminar algo de tu vida o bien te ayuden a crear algo nuevo en ella. Todo pensamiento y palabra que pronuncias es una afirmación. Todas las conversaciones que tienes contigo mismo (tu diálogo interior) son un flujo de afirmaciones. Utilizas afirmaciones en todo momento tanto si eres  consciente de ello como si no. Con cada palabra y cada pensamiento estás afirmando y creando las experiencias de tu vida. Tus creencias no son más que patrones de pensamiento habituales que aprendiste de niño. Muchos de ellos son muy útiles. Sin embargo, otras creencias pueden resultar limitadoras a la hora de crear las cosas que deseas. Puede haber una gran diferencia entre lo que quieres y lo que crees que mereces. Has de prestar atención a tus pensamientos a fin de poder eliminar los que crean experiencias que no quieres en tu vida. Has de darte cuenta de que toda queja es una afirmación de algo que piensas que no quieres en tu vida. Cada vez que te enfadas estás afirmando que deseas más ira en tu vida. Cada vez que te haces la víctima, estás afirmando que quieres seguir siendo una víctima. Cada vez que sientes que la Vida no te da lo que quieres en este mundo, ten por seguro que la Vida nunca te concederá los bienes que concede a otros hasta que cambies tu forma de pensar y hablar. No eres una mala persona por pensar como piensas. Lo que sucede es que nunca te han enseñado a pensar y hablar. Hoy hay muchas personas en todo el mundo que están empezando a aprender que son los pensamientos los que crean nuestras experiencias. Tus padres probablemente no lo sabían y por eso no te lo pudieron enseñar. Te enseñaron a ver la vida del modo en que sus padres les enseñaron a ellos. Nadie tiene la culpa. Sin embargo, ha llegado el momento de que nos despertemos y empecemos a crear conscientemente nuestras vidas de un modo que nos complazca y nos ayude. Tú puedes hacerlo. Yo puedo hacerlo. Todos podemos hacerlo, sólo hemos de aprender. Así que vamos a empezar. A lo largo de este libro hablaré de las afirmaciones en términos generales; luego trataré áreas específicas y te enseñaré cómo realizar cambios positivos en tu salud, tu economía, tu vida amorosa, etc. Este libro  es pequeño, porque una vez que aprendas a usar las afirmaciones, podrás aplicar estos principios ante cualquier situación. Algunas personas dicen que las afirmaciones no funcionan (lo cual es una afirmación en sí misma), cuando en realidad lo que quieren decir es que no saben utilizarlas correctamente. Puede que digan: “Mi prosperidad está creciendo”, pero en realidad piensan “¡Qué estupidez, sé que no funcionará!”. ¿Qué afirmación crees que ganará? La negativa, por supuesto, porque forma parte de una manera de ver la vida que lleva mucho tiempo funcionando. A veces las personas repiten sus afirmaciones una vez al día y se pasan el resto del tiempo quejándose. Las afirmaciones necesitarán mucho tiempo para funcionar si se actúa de ese modo. Las afirmaciones de queja siempre ganan, porque abundan más y se suelen decir con mayor vehemencia. De todos modos, repetir afirmaciones no es más que una parte del proceso. Lo que haces durante el resto del día o de la noche es todavía más importante. El secreto para que tus afirmaciones funcionen rápida y sistemáticamente es preparar una atmósfera para que florezcan. Las afirmaciones son como las semillas que plantamos en la tierra. Si la tierra no es buena, no crecerán bien; en cambio, si la tierra es fértil, se desarrollarán generosamente. Cuando más elijas tener pensamientos que te hagan sentir bien, con mayor rapidez funcionarán las afirmaciones. De modo que debes tener pensamientos felices; es así de sencillo y es factible. El modo en que elijas pensar, ahora mismo, no es más que una elección. Puede que no te des cuenta de ello porque has pensado así durante mucho tiempo, pero es realmente una opción. Ahora„hoy en este momento puedes elegir cambiar tu forma de pensar. Tu vida no cambiará de la noche a la mañana, pero si eres constante y eliges diariamente tener pensamientos que te hagan sentir bien, sin duda notarás cambios positivos en todos los aspectos de tu vida.”

Louise Hay