Tú eres pura energía y cuando no eres tú te apagas. En tu autenticidad está tu motor energético. Está la chispa, el combustible de toda la maquinaria única y singular que ERES.
Así como eres energía, del mismo modo esta energía vibra en una frecuencia única. Esta frecuencia se alinea de manera perfecta con la frecuencia universal cuando te atreves a ser tú. Es como si el Universo te mandara una sobrecarga energética cuando decides enraizarte en el mundo desde tu autenticidad. Porque pisando fuerte en la seguridad de quién realmente eres, puedes de esta manera alzarte más alto y proyectar la luz de tu única y singular vibración para que así el Universo vaya a tu encuentro. Es difícil que alguien o el Universo te encuentre mientras sigas camuflándote o vistiendo ropajes ajenos. ¿No crees que ha llegado la hora de vestirte de una vez de ti misma?
De igual forma hacemos mover este motor único que somos cuando nos desafiamos a que ser quiénes realmente somos sea siempre nuestra guía . Cuando lo hacemos este motor activa su magia y mueve todo a nuestro alrededor. Para mover el exterior siempre es imprescindible agitar y mover nuestra maquinaria interna. De adentro hacia afuera, no al revés. Mover nuestra energía interna quiere decir no huir de la agitación que muchas veces simboliza el vestirnos con ropajes propios, el atrevernos a vestir nuestra singular energía.
¡Sí somos alquimistas! Nos transformamos en alquimistas de nuestra vida y nuestra energía cuando nos comprometemos a vestirnos de nosotras mismas cada día de nuestra vida. Cuando nos desafiamos a salir de la inercia de una vida apagada y sin brillo por seguir los dictámenes de otros y elegimos agitarnos a nosotras mismas para agitar nuestro mundo. Sí lo agitamos, y nada sigue como antes, y eso asusta; pero al agitarlo lo vamos rociando y salpicando de nuestra mágica energía que lo alquimiza y transforma todo.
Así que si hoy hay algo que deseas transformar en tu vida, pregúntate ¿Cómo puedo transformarlo desde mi energía y autenticidad?
Con Amor.
Evelyn Avtar Chandra.


Deja un comentario