Una vez leí «un deseo no cumplido es que no fue anhelado lo suficiente…»
Y siento que tiene mucho de cierto, porque cuántas veces hemos desistido en el camino de desear algo pensado ¿que quizás no se cumpla? O peor aún es cuando ni siquiera tenemos la intención de anhelar algo porque pensamos que es imposible para nosotras.
Si te pones a pensar, todo en nuestra vida ha partido de un deseo, y más poderoso aún de una «intención». Tenías la intención de tener algo y lo tuviste, de aprender a manejar y lo hiciste, de ser más disciplinada y lo hiciste, de inscribirte a un curso y lo hiciste y así…
Sé también que muchas veces hemos deseado y anhelado algo, y finalmente la vida si bien no nos dio exactamente lo que queríamos, te aseguro que nos dio lo que necesitábamos para aprender algo específico y también algo mucho mejor, solo que muchas veces nuestra mente no es capaz de ver esto.
Este recordatorio: «Cuando haya algo que anheles de verdad puedes hacer que suceda», nos ayuda a entender que siempre que anhelemos algo, la Vida tiene las herramientas y nosotras también para que se materialice. Esta convicción te impulsa a atreverte a desear con el corazón sabiendo que es posible. A atrevernos a desear y a intencionar en GRANDE; y una vez hecho esto, dejarle al Universo el resto, mira que siempre puede sorprendernos con algo mucho mejor, pero antes somos nosotras quiénes debemos plantar la semilla creyendo no solo en nosotras, sino que en las infinitas posibilidades de la vida.
Un abrazo.
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